¿Alguna vez has sentido que estudiar la Biblia es un desafío y simplemente no estás seguro de por dónde empezar? ¿O estás buscando ideas nuevas para mejorar tus hábitos actuales de estudio bíblico?
¡Podemos ayudarte con técnicas simples y planes para mejorar tu experiencia de estudio de la Biblia!
El estudio de la Biblia es una parte esencial de la vida cristiana porque es cómo construimos nuestra relación con Dios y entendemos su voluntad para nuestras vidas.
Y Él ha prometido darnos entendimiento y guiarnos en cada paso del camino (Santiago 1:5). El discernimiento espiritual no está restringido a pastores o profesores de teología, ¡se da a todos!
Para ayudarte a crear un plan de estudio bíblico personalizado que sea práctico y significativo, te daremos:
El estudio de la Biblia a veces puede sentirse como un ejercicio mental, ¡pero estamos aquí para simplificar el proceso! ¡Vamos!
6 pasos para el estudio personal de la Biblia

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Aunque los estudios bíblicos varían, los siguientes seis pasos ofrecen principios de estudio personal de la Biblia para ayudar a que sea relevante para tu vida cotidiana.
1. Prepárate
Reserva un tiempo tranquilo para el estudio diario de la Biblia. Aunque no hay un tiempo prescrito para cuánto tiempo debes estudiar, intenta comenzar con 15 minutos.
Al empezar, la oración es una de las mejores maneras de preparar tu mentalidad.
Pausa y pide al Espíritu Santo que te guíe a la verdad y te dé entendimiento (Juan 14:26). Debido a que la Biblia es un libro espiritual, no podremos comprender sus conceptos si no somos guiados por el Espíritu Santo (1 Corintios 2:10-11).
Y todos tenemos nuestros días malos; todos nos enojamos, frustramos, entristecemos o nos ponemos ansiosos. Comparte tus sentimientos con Jesús y pídele que te ayude a enfocarte en tu estudio. O si es un problema que puedes abordar estudiando las Escrituras, pídele a Dios que te guíe y te dé paz.
Otro aspecto de la preparación es asegurarse de que vienes a la Biblia con un corazón dócil y dispuesto (Juan 7:17). Hebreos 4:12 describe la Palabra de Dios como algo “vivo y eficaz” que penetra hasta lo más profundo de nuestros corazones (RV60).
Así que prepárate no solo para ser informado, sino también transformado por lo que estudies (Romanos 12:1-2).
Luego, tómate un momento para pensar en el tema que deseas estudiar y las herramientas que usarás. Haz un plan rápido si aún no tienes uno, y pasa al segundo paso.
2. Lee
Decide qué versión de la Biblia te gustaría leer. Puedes quedarte con la versión que tengas en tu Biblia personal, o encontrar otras versiones en línea en lugares como Biblegateway.com. Recomendamos la Versión Reina-Valera 1960 (RVR60) para principiantes, pero la Versión Reina-Valera Actualizada (RVA) o la Versión King James (KJV) también son excelentes opciones.
Abre tu Biblia en el pasaje que planeas estudiar. Primero, léelo para tener una comprensión general.
¡Y no sientas que tienes que apresurarte en tu lectura de la Biblia!
Lee lentamente y con intención. No dudes en leer tu pasaje dos o tres veces. Recuerda, no se trata de cuán rápido lees, sino de la calidad de tu lectura.
3. Observa

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Para este paso, es posible que desees sacar un archivador o cuaderno y resumir lo que acabas de leer. Observa cualquier palabra o frase que se repita, personajes principales o temas. Anota tus reacciones sobre lo que leíste, así como cualquier pregunta que tengas sobre el texto.
Si eres una persona más táctil, puedes marcar tu Biblia, o si te sientes más cómodo, una copia impresa del pasaje. A partir de ahí, circula, subraya y resalta todo lo que desees.
Dios nos invita a razonar con Él (Isaías 1:18), y hacer preguntas sobre un pasaje puede ser una excelente manera de hacerlo. Las preguntas del periodista son un buen punto de partida:
- ¿Quién?
- ¿Qué?
- ¿Cuándo?
- ¿Dónde?
- ¿Cómo?
4. Profundiza
Después de haber pasado algún tiempo observando tu pasaje, sin duda tendrás algunos pensamientos y preguntas.
Puedes profundizar un poco más utilizando un diccionario bíblico o concordancia, un índice que muestra las ubicaciones de diferentes palabras clave en la Biblia. Estos te ayudarán a entender el significado de palabras y frases.
Otras formas de profundizar incluyen:
- Leer los versículos y pasajes circundantes para entender un texto en su contexto (2 Pedro 3:16–17).
- Comparar otros pasajes entre sí para obtener una imagen completa de un tema (1 Corintios 2:13).
- Buscar todos los versículos sobre un tema antes de desarrollar una idea sobre lo que significan (Isaías 28:10).
Otra forma de enriquecer tu estudio es entender el contexto histórico y cultural de los pasajes que estás leyendo. Algunas Biblias, y muchos comentarios bíblicos, incluyen este tipo de información en la introducción antes de cada libro de la Biblia.
Y aunque no encuentres todas las respuestas que buscas, no te desanimes. A veces, las joyas en la Palabra de Dios requieren tiempo y diligencia para descubrirse (Mateo 13:44).
5. Reflexiona
Piensa en lo que has aprendido (Josué 1:8; Salmo 119:15).
Luego, pregúntate:
- ¿Aprendí algo nuevo?
- ¿Puedo relacionar lo que aprendí hoy con otros temas que he estudiado antes?
- ¿Tengo más preguntas sobre este tema, y qué puedo hacer para obtener respuestas?
- ¿Qué he aprendido en este estudio sobre Dios y su carácter? ¿Cuál es mi reacción ante esta revelación?
- ¿Qué he aprendido sobre mí mismo?
- ¿Qué me dio mi estudio? ¿Esperanza? ¿Una nueva forma de hacer las cosas?
Responde estas preguntas en tu cuaderno.
6. Aplica

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Finalmente, es hora de tomar lo que has aprendido y hacerlo práctico en tu vida (Santiago 1:22).
Reclama las promesas de tu pasaje, y acepta su corrección.
Si es un llamado a la acción, elabora un plan.
Por ejemplo, si lees acerca de Jesús alimentando a los 5,000, piensa en cómo puedes servir las necesidades de quienes te rodean. Puedes servir en un comedor social o preparar una comida especial para tus vecinos. ¡Las posibilidades son infinitas!
Después de todo, ¿cuál es el punto de aprender si no haces nada con tu conocimiento? No tiene que ser un gesto grandioso, pero al mismo tiempo, no tengas miedo de intentar algo grande.
Al terminar tu estudio de la Biblia, agradece a Dios por el tiempo en su Palabra.
Descubrirás que cuanto más estudias, más rápido pasa el tiempo. ¡Incluso podrías querer pasar tiempo extra repasando lo que acabas de aprender!
Consulta la siguiente sección para obtener otros consejos que te ayudarán a encontrar esa alegría en la experiencia.
Consejos adicionales
Además del marco básico de un estudio bíblico, aquí tienes algunos consejos adicionales para guiarte:
- Haz un plan: Elabora un plan antes de comenzar, o planifica el mes con anticipación. No temas desviarte del plan, pero ten un horario básico para mantenerte en camino. Consulta la sección a continuación para obtener más ideas.
- Comienza con pequeños pasos: Mantén realistas tus metas de estudio. Si te das demasiado trabajo, perderás el interés en estudiar por completo. Comienza pequeño y aumenta gradualmente tu carga de estudio.
- No te apresures: Ve a tu propio ritmo para sacar el máximo provecho de tu estudio. Evita medir tu estudio por la cantidad de páginas que has leído. Podría animarte a apresurarte para terminarlo. En cambio, comienza dándote un marco de tiempo, como 30 minutos en lugar de 30 páginas.
- Encuentra un horario que funcione para ti: Algunas personas les gusta estudiar en la mañana, mientras que a otros les gusta estudiar en la tarde. Sea cual sea tu elección, mantén tu tiempo de estudio consistente para construir un hábito.
- Hazlo un momento especial: Elimina las distracciones de la habitación, o ve a un lugar privado donde puedas concentrarte. Crea un ambiente en el que esperes estudiar. Por ejemplo, puedes querer poner música de adoración o encender una vela.
- Pide a otros que te pidan cuentas: Si tienes dificultades para motivarte a estudiar, pide a alguien que sea tu compañero de responsabilidad. Ellos pueden animarte a cumplir con tu horario de estudio.
- Obtén suministros de estudio: Nuevos bolígrafos, cuadernos y marcadores pueden ayudarte a motivarte a estudiar.

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- Construye tu biblioteca de recursos: Utiliza comentarios, concordancias, diccionarios y atlas para profundizar en tu estudio. (Consulta Biblehub.com para versiones en línea de estas herramientas. O echa un vistazo al Diccionario Expositivo Vines y la Biblia RV con Strong’s para versiones de aplicaciones.)
- Utiliza tu estilo de aprendizaje: Estudia la Biblia de una manera que se adapte a tu estilo de aprendizaje. Si eres más visual, intenta tomar notas, hacer garabatos o crear gráficos. Si eres más auditivo, escucha una Biblia en audio.
- Utiliza tu imaginación: Cuando estés leyendo, visualiza tu pasaje. Si es una historia, imagina cómo era el entorno y qué sentían los personajes. Hacerlo ayudará a que la Biblia se vuelva más personal y real.
- Guarda tus notas: Si escribes tus notas a mano, cópialas en una computadora en algún momento. Te será útil si alguna vez pierdes tus notas físicas.
- Comparte lo que aprendiste con otros: Pon a prueba tu comprensión del tema que estudiaste explicándoselo a alguien más. Si están familiarizados con la Biblia, pueden tener sus propias perspicacias útiles. Si son nuevos en la Biblia, tu discusión podría despertar su curiosidad por aprender más.
Con todos estos consejos en mente, recuerda que no hay una sola forma de estudiar la Biblia. Sigue experimentando para descubrir qué funciona para ti.
Y los posibles temas de estudio son numerosos también. Compartiremos algunas ideas a continuación.
Planes de estudio bíblico
No tienes que crear tu propio plan de estudio bíblico desde cero. Si estás luchando por saber por dónde empezar, aquí tienes una lista de planes probados para ayudarte a comenzar:
- Los Evangelios: Los Evangelios en el Nuevo Testamento (Mateo, Marcos, Lucas y Juan) son un buen lugar para que los principiantes comiencen porque son relativamente fáciles de leer y ayudan a los lectores a entender el carácter de Cristo.
- Guías de estudio bíblico o planes: Usar un plan de lectura bíblica preestablecido o una guía de estudio es una forma fácil de profundizar en temas o pasajes específicos de las Escrituras. Algunos también abordan doctrinas bíblicas como la salvación, el bautismo o la muerte. Muchos están disponibles en línea o en copias físicas y vienen en conjuntos de lecciones.
- Parábolas: Estas historias ficticias que Jesús usó para enseñar lecciones son una gran fuente de lecciones prácticas de vida. Pero deben estudiarse cuidadosamente. Busca el punto principal o la comparación que Jesús hace en lugar de tratar de interpretar cada detalle.
- Historias bíblicas: Estas partes de las Escrituras están llenas de información valiosa y perspicacia, ofreciéndonos una forma de relacionarnos con la Biblia y sus personajes. Nos ayudan a ver cómo Dios se relaciona con la humanidad y cómo nosotros, a su vez, podemos responder a Él. ¡Sin mencionar que las historias son más fáciles para que las personas las recuerden y reflexionen sobre ellas!
- Estudios de personajes: Elige un personaje bíblico, tal vez tu favorito o uno con el que no estés muy familiarizado. Haga una línea de tiempo de la vida del individuo o un cuadro detallando su vida temprana y personalidad. Busque cada historia bíblica en la que se mencionen. Piense en cómo puede relacionarse con ellos y qué puede aprender de su vida.
- Estudio temático: Enfóquese en un tema o tema de las Escrituras, como la oración, el perdón o la victoria sobre el pecado. Utilice una concordancia bíblica o sitios como Bibleinfo.com para encontrar pasajes que coincidan con su tema.
- Estudio de palabras clave: Utiliza una concordancia bíblica para encontrar cada versículo que mencione una palabra clave específica que haya elegido. Encuentra cuántas veces se menciona su palabra y cómo se usa en diferentes pasajes. Utiliza un diccionario bíblico para encontrar el significado de la palabra en su idioma original.

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- Libro de la Biblia: Elige un libro para estudiar a fondo. Puede que quieras empezar con un libro más pequeño para que no sea demasiado abrumador. Relee todo el libro varias veces. A medida que lo hagas, obtendrás un entendimiento más profundo del libro y podrás hacer un esquema con resúmenes rápidos de cada capítulo. Luego, lista los eventos o temas en cada sección.
- Devocionales: Los devocionales contienen versículos diarios y ensayos cortos que reflexionan sobre esos versículos. Utiliza el devocional del día como tema para tu estudio bíblico. (Una excelente opción es el libro El Deseado de todas las gentes. Recorre la vida de Cristo en orden cronológico. Puedes estudiar cada historia bíblica y luego leer un capítulo de este inspirador libro).
- Memorización de las Escrituras: Si sientes que estás estancado en tu estudio bíblico, dedica tiempo a memorizar las Escrituras en su lugar, quizás algo que pueda animarte en tu temporada actual. Escribe los versículos en tarjetas o utiliza la aplicación de Memoria Bíblica.
- Dibujando la Biblia: Este estudio es una opción atractiva para todos los creativos por ahí. Dibuja un pasaje de las Escrituras mientras lees. Comienza con el libro de Génesis y dibuja una imagen por cada capítulo. Te ayudará a memorizar mejor los eventos de cada capítulo. (Ver “Cómo estudiar la Biblia: Accede a tu memoria fotográfica” por Ivor Myers.)
- Jesús en la Biblia: Cada vez que leas una historia bíblica, fíjate si puedes identificar a un personaje bíblico que tenga similitudes con Cristo y Su misión. (Por ejemplo, Moisés era un pastor como Jesús. Y así como Moisés guió a los israelitas fuera de Egipto, Jesucristo nos guía fuera del pecado.) Mantener tu atención en estos patrones te ayudará a ver versículos bíblicos familiares bajo una nueva luz, al mismo tiempo que te recordará que todas las Escrituras apuntan a Jesús (Juan 5:39).
- Preguntas: ¿Tienes una pregunta específica? Úsala como punto de partida para tu estudio y encuentra versículos que la aborden.
- Historia bíblica: Crea una línea de tiempo basada en las historias de la historia bíblica que has leído. Suplementa tu estudio con mapas, libros de historia o documentales. Encontrarás la mayoría de la historia bíblica en el Antiguo Testamento.
Prueba uno de estos métodos durante un mes y observa cómo te va. Te recomendamos que te mantengas con uno de estos métodos durante al menos 18 días (el tiempo que se necesita para formar un hábito).1
Pero si eres de esas personas que no soportan la idea de seguir la misma rutina todos los días, considera tener algo específico que hagas cada día de la semana.
Podrías estudiar un tema en particular el lunes, memorizar un pasaje el martes, pasar por una devocional el miércoles, y así sucesivamente.
Lo hermoso es que puedes adaptar tu tiempo de estudio de la Biblia a tus necesidades, intereses y estilo de aprendizaje. Se verá diferente para cada persona.
El estudio de la Biblia nos conecta con el Dios de paz.
La Biblia no es solo un libro de doctrinas o una colección de textos que prueban un punto. Es una historia que nos muestra quién es Dios y cómo Él desea estar en una relación personal con cada uno de nosotros.
Por eso Satanás nos ayudará a pensar en cualquier excusa para no estudiar. Intentará desanimarnos porque sabe que es nuestra principal conexión con Dios y la forma en que podemos discernir entre la verdad y el error.
Si te sientes desmotivado, planea actividades atractivas durante tu estudio.
Si te sientes desanimado, estresado o ansioso, respira profundamente y ora. Deja atrás las preocupaciones del día y pide al Espíritu Santo que te ayude a enfocarte en su Palabra.
Y mientras estudias, es posible que comiences a sentirte más en paz porque la Biblia te conecta con el Dios de paz (Romanos 15:33).
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- Frothingham, Scott, “How Long Does It Take for a New Behavior to Become Automatic?” healthline.com, Healthline Media, Accessed Sept. 22, 2022, https://www.healthline.com/health/how-long-does-it-take-to-form-a-habit#base-figure. [↵]
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