Lo que los Adventistas del Séptimo Día creen sobre la conducta cristiana

Los patrones de acciones y palabras que conforman el comportamiento son centrales para cualquier tipo de sistema de creencias porque fluyen de ellas. Los Adventistas del Séptimo Día buscamos en la Biblia, con Jesús como el ejemplo perfecto, la orientación necesaria para dar forma a nuestro comportamiento diario.

También creemos que la buena conducta no es lo que salva a nadie, sino que es la evidencia de una vida que ha sido salvada. El comportamiento se ve afectado positivamente a medida que una persona se arraiga en el amor de Dios y el Espíritu Santo obra en el corazón interior.

Vamos a analizar más detenidamente:

Pero primero, observa la declaración oficial de la Iglesia Adventista sobre la conducta cristiana:

Se nos invita a ser gente piadosa que piense, sienta y actúe en armonía con los principios del cielo.

Para que el Espíritu vuelva a crear en nosotros el carácter de nuestro Señor, participamos solamente de lo que produce pureza, salud y gozo cristiano en nuestra vida.

Esto significa que nuestras recreaciones y entretenimientos estarán en armonía con las más elevadas normas de gusto y belleza cristianos.

Si bien reconocemos las diferencias culturales, nuestra vestimenta debiera ser sencilla, modesta y pulcra como corresponde a aquellos cuya verdadera belleza no consiste en el adorno exterior, sino en el inmarcesible ornamento de un espíritu apacible y tranquilo.

Significa también que puesto que nuestros cuerpos son el templo del Espíritu Santo, debemos cuidarlos inteligentemente. Junto con la práctica adecuada del ejercicio y el descanso, debemos adoptar un régimen alimentario lo más saludable posible, y abstenernos de alimentos impuros identificados como tales en las Escrituras. Puesto que las bebidas alcohólicas, el tabaco, y el empleo irresponsable de drogas y narcóticos son dañinos para nuestros cuerpos, también nos abstendremos de ellos.

En cambio, nos dedicaremos a todo lo que ponga nuestros pensamientos y cuerpos en armonía con la disciplina de Cristo, quien quiere que gocemos de salud, de alegría y de todo lo bueno.

Con esta visión general, comencemos por entender la intersección entre el estilo de vida y la salvación.

¿Cuál es la relación entre el estilo de vida cristiano y la salvación?

A wooden cross stands on a mountaintop, illuminated by the sun.

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Los adventistas entendemos que nuestra única esperanza de salvación del pecado viene a través de la muerte de Jesucristo por nosotros. Reclamamos este regalo por fe, lo que significa que la salvación no proviene de obedecer la ley o de llevar a cabo perfectamente un estilo de vida cristiano. En cambio, nuestro estilo de vida es un resultado natural de esa salvación.

No somos capaces de ser justos, o de hacer lo correcto, por nuestra cuenta. Como escribe el apóstol Pablo,

Ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. (Romanos 3:20-22, RV60).

Nuestro comportamiento no nos otorga la “justicia de Dios“. Recibimos esa justicia a través de Jesús, Él toma nuestras vidas pecaminosas y nos da Su justicia cuando aceptamos el regalo de la vida eterna por fe.

Pero ligada a lo que Cristo ha hecho por nosotros está la cuestión del comportamiento en la vida cristiana.

Y “conducta” aquí no se trata de un acto único.

Se trata de hábitos, prioridades y tendencias. Esto se debe a que Dios rara vez prestaba atención a los grandes gestos de las personas, pero a menudo notaba a aquellos que de manera tranquila y constante hacían el bien.

Santiago 2 nos ayuda a entender cómo la fe y las obras van de la mano. La fe tiene un lugar primordial en la salvación, pero “por sí sola, si no tiene obras, [está] muerta” (Santiago 2:17, NVI).

Así como “el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.” (Santiago 2:26, NVI).

Pero las buenas obras no son la razón de la salvación. Son una respuesta amorosa a la salvación que ya tenemos en Jesucristo. Son evidencia del Espíritu Santo obrando en nosotros.

En otras palabras, un estilo de vida piadoso seguirá a una fe verdadera y viva.

Observa este pasaje en el libro del Nuevo Testamento de Romanos:

Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cómo es la voluntad de Dios: buena, agradable y perfecta. (Romanos 12:1-2, NVI).

Romanos es considerado un libro bíblico que ofrece una de las exposiciones más claras y profundas de la salvación por fe solamente. ¿Cómo es que también contiene este poderoso llamado a honrar a Dios por medio de nuestra forma de vivir?

La razón es esta:

El evangelio y todo el plan de salvación tratan sobre la restauración, y poner fin al mal, al sufrimiento y a la muerte. La humanidad cayó en el pecado, pero Jesús está trabajando para restaurarnos a nosotros y a nuestro mundo a su estado original.

Aunque este proceso termina finalmente con la creación de un nuevo cielo y una nueva tierra, Dios comienza esa obra de restauración en nosotros ahora.

Aceptar a Cristo transforma nuestras vidas:

Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo! (2 Corintios 5:17, NVI).

 

y se han puesto el de la nueva naturaleza, que se va renovando en conocimiento a imagen de su Creador. (Colosenses 3:10, NVI).

¿Por qué es importante un estilo de vida cristiano para los adventistas?

Los adventistas creen que un estilo de vida cristiano nos permite experimentar la vida más plena y satisfactoria que Dios desea para nosotros. También nos permite vivir los principios del evangelio y ser testigos para los incrédulos. Testigos de la bondad y el amor de Dios, quien nos ha dado tanto en Jesús.

Este principio se remonta a los primeros días de la antigua Israel.
Según la Biblia, esta nación estaba destinada a ser un modelo para el mundo. Un ejemplo de cómo es conocer y servir al verdadero Dios y creador de todas las cosas.

Debían vivir vidas puras y permanecer fieles a Dios en medio de las naciones circundantes llenas de idolatría y falsas religiones. Se les llamaba a ser “luz a las naciones” (Isaías 49:6, RV60), siendo la palabra naciones una referencia a las naciones no judías.

Por eso, justo antes de que entraran en la tierra prometida, Moisés les instruyó:

Miren, yo les he enseñado los estatutos y leyes que me ordenó el Señor mi Dios, para que ustedes los pongan en práctica en la tierra de la que ahora van a tomar posesión. Obedézcanlos y pónganlos en práctica; así demostrarán su sabiduría e inteligencia ante las naciones. Ellas oirán todos estos estatutos y dirán: «¡En verdad, este es un pueblo sabio e inteligente; esta es una gran nación!». (Deuteronomio 4:5-6, NVI).

Aquí hay dos cosas cruciales.

En primer lugar, Dios dio a los israelitas “estatutos y juicios”.

Para decirlo de manera sencilla, estas eran instrucciones sobre su comportamiento y estilo de vida: qué y cómo comer, cómo vestirse, cómo tratar a los demás, ¡todo eso!

En segundo lugar, debían seguir cuidadosamente estos principios de estilo de vida y comportamiento.

¿La razón?

Al hacerlo, revelarían su “sabiduría e inteligencia ante las naciones. Ellas oirán todos estos estatutos y dirán: «¡En verdad, este es un pueblo sabio e inteligente; esta es una gran nación!».”

No se trataba solo de tener principios. Más bien, era vivirlos lo que sería un testimonio para el mundo que los rodeaba de la bondad y grandeza de su Dios.

Siglos más tarde, Jesús expresó la idea de una manera más sencilla cuando dijo:

A glowing light bulb hanging from the ceiling.

Photo by Lucas Santos on Unsplash

Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben a su Padre que está en los cielos. (Mateo 5:16, NVI).

Y Pablo expresa la misma idea:

Háganlo todo sin quejas ni contiendas, 15 para que sean intachables y puros, hijos de Dios sin culpa en medio de una generación torcida y depravada. En ella ustedes brillan como estrellas en el mundo (Filipenses 2:14-15, NVI).

Pero es posible que te estés preguntando… ¿porque los adventistas siguen principios de comportamiento cristiano, significa que pensamos que somos mejores que los demás?

Absolutamente no.

Entendemos lo que la Biblia dice acerca de la naturaleza pecaminosa humana: que todos somos pecadores que necesitamos la gracia de Dios (Romanos 3:9).

Y Dios ama a todas las personas por igual y desea lo mejor para todos nosotros. Jesús vino para que cada persona pudiera tener “vida, y… en abundancia” (Juan 10:10, NVI).

Seguir los principios bíblicos en nuestro comportamiento y estilo de vida nos permite experimentar la vida prometida por Jesús.

Entonces, cuando los no cristianos vean los beneficios que recibimos por la forma en que vivimos, se sentirán curiosos. Se sentirán atraídos a aprender más sobre lo que creemos y por qué. Y esto nos brinda la oportunidad de compartir acerca de Jesús y todo lo que ha hecho por nosotros.

Pero no intentamos imponer nuestras expectativas espirituales o culturales a aquellos que no están familiarizados con ellas o que aún las están aprendiendo. Es el papel del Espíritu Santo guiar a las personas hacia la verdad y convencerlas de los cambios.

Entonces, ahora que entendemos por qué un estilo de vida cristiano es importante para los adventistas, veamos algunos principios específicos.

¿Qué principios de comportamiento cristiano valoran los adventistas?

Los adventistas valoran los principios de comportamiento cristiano relacionados con las relaciones, el servicio, la recreación, la apariencia y la salud. Pero reconocen que todo comportamiento comienza en el interior, en los pensamientos y creencias.

Las acciones comienzan en el corazón (Mateo 15:19), por eso Proverbios 4:23 nos anima a cuidar nuestro corazón con diligencia. Debemos ser cuidadosos con lo que permitimos que entre en él.

En última instancia, todos los principios de comportamiento cristiano provienen del trabajo interno del Espíritu Santo.

Cuando el Espíritu Santo cambia nuestros corazones, experimentamos el fruto del Espíritu: “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (Gálatas 5:22-23, RV60).

Estos principios guían todas nuestras decisiones, como veremos en las próximas secciones.

Relaciones

Cuando se trata de relaciones, a menudo pensamos en la “Regla de Oro”: hacer a los demás lo que nos gustaría que nos hicieran a nosotros. Pero la Biblia va más allá de esto:

No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos. 4 Cada uno debe velar no solo por sus propios intereses, sino también por los intereses de los demás. (Filipenses 2:3-4, NVI, énfasis añadido).

Estamos llamados a poner a otros antes que a nosotros mismos, a tratarlos con el amor de entrega de Cristo (1 Corintios 13:4-8; 16:14).

En Efesios 4:2, Pablo nos anima a responder a los demás con humildad y gentileza.

Y nuestras palabras también importan. Cuando el Espíritu Santo está obrando en nosotros, hablaremos palabras de sensibilidad y gracia, elevando a quienes nos rodean (Efesios 4:29; Colosenses 4:5-6).

Servicio

People stand in line to bring donations to a relief truck.

Photo by Artūras Kokorevas

El estilo de vida cristiano es uno de generosidad en lugar de avaricia. Dios es el dueño de todo, y nos ha dado la administración de muchas cosas: nuestro tiempo, nuestro dinero, nuestras posesiones, nuestras energías.

Dios quiere que nuestra generosidad en estas cosas fluya del corazón. 2 Corintios 9:7 anima:

Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría. (NVI).

Una evidencia del obrar de Dios en nuestras vidas es la forma en que tratamos a “los más pequeños”, aquellos en necesidad (Mateo 25:44–45). Usaremos nuestro tiempo, energía y dinero para abrir nuestros hogares a las personas, visitar a los que sufren, sentarnos con los que están solos y animar a los enfermos.

Recreación

Como en otras áreas de nuestras vidas, los adventistas buscan reflejar la gloria de Dios a través de la recreación en la que participamos (1 Corintios 10:31).

El consejo de Pablo guía nuestra elección de actividades, entretenimiento y más:

Por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio. (Filipenses 4:8, NVI).

Este pasaje nos anima a ser cuidadosos con lo que permitimos entrar en nuestras mentes a través de nuestros sentidos.

En lugar de fomentar actitudes de competencia, comparación y menospreciar a otros para elevarnos a nosotros mismos, nuestro deseo es participar en actividades mutuamente edificantes y rejuvenecedoras (Filipenses 2:3-4).

Apariencia

Los adventistas reconocen que la verdadera belleza y valor individual no provienen de adornos, ya sea ropa y joyas de marca o autos costosos. Más bien, provienen de un corazón que está centrado en Dios (1 Pedro 3:3-4).

Por esta razón, nuestro objetivo es vivir vidas que revelen la modestia y mansedumbre de Cristo en lugar de destacar innecesariamente (1 Timoteo 2:9).

La simplicidad de estilo de vida y apariencia distingue a los cristianos. Nos coloca en marcado contraste con la avaricia, el materialismo y la ostentosidad de… la sociedad. Una sociedad donde los valores se centran en cosas materiales en lugar de en las personas.1

Esto no significa que desechamos por completo las apariencias, ¡para nada! En cambio, queremos que nuestra apariencia refleje la pulcritud, atractivo y autenticidad de la vida cristiana.

Salud

La Palabra de Dios nos recuerda que “vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y no sois vuestros” (1 Corintios 6:19, RV60). Eso significa que nuestros cuerpos son dones de Dios tanto por creación como por redención.

Como buenos mayordomos de lo que Dios nos ha dado, cuidamos lo mejor posible de nuestra salud.

Y al mismo tiempo, los adventistas entienden que “el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Romanos 14:17, RV60).

Así que también procuramos ser cuidadosos de no hacer un ídolo de lo que comemos o bebemos, o de la vida saludable en general. En cambio, la vida saludable es otra forma en la que podemos glorificar a Dios.

El amor subyace a todos los principios del estilo de vida y comportamiento cristiano.

A group of children smile as they show peace signs with their hands.

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Si pudiéramos resumir todos los principios de estilo de vida bíblicos en uno, sería el amor.

1 Corintios 13 habla sobre todos los diferentes dones espirituales y logros. En conclusión, dice:

Ahora, pues, permanecen la fe, la esperanza y el amor. Pero el amor es el más importante. (1 Corintios 13:13, NVI).

Por lo tanto, los principios del estilo de vida cristiano son importantes, pero no importan si no provienen en primer lugar de un amor interno por Dios, que luego se refleja en la forma en que tratamos a los demás.

En el contexto de ayudar a las personas necesitadas, Juan escribió:

Si alguien que posee bienes materiales ve que su hermano está pasando necesidad y no tiene compasión de él, ¿cómo se puede decir que el amor de Dios habita en él? (1 Juan 3:17, NVI).

Es por eso que los adventistas enfatizan un estilo de vida que va más allá de nuestras vidas individuales y marca la diferencia para quienes nos rodean. Deseamos hacer del mundo un lugar mejor, por eso buscamos maneras de ayudar a los necesitados, los afligidos y los que sufren.

Podría ser algo grande como construir hospitales y clínicas y administrar orfanatos. O podría ser algo pequeño, pero igual de importante, como ser una cara sonriente y una mano amiga en un comedor social o acercarse a un vecino solitario.

Todo vuelve a nuestro amor por Dios.

Sin lugar a dudas, el amor es la evidencia más importante de un estilo de vida cristiano: amar a los demás por el simple hecho de amarlos, porque son personas por las cuales Cristo murió.

¿Te preguntas cómo ese amor puede impactar tus relaciones con otros?

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  1. Seventh-Day Adventists Believe (General Conference of Seventh-day Adventists, 2005), pp. 320–321. []

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